¿Cuántas veces nos quejamos de qe vivimos en un mundo de mierda? Y, ¿´cuántas veces hacemos algo por cambiarlo?
El ser humano es, probablemente, uno de los seres más mezquinos que habite en la faz de la Tierra. A diferencia de los animales, cuya "mezquindad" es completamente irracional, la del humano es sopesada y meditada; en el mejor de los casos es inconsciente.
Sin embargo, el ser humano es capaz de desarrollar un sentimiendo de empatía con sus similares. Generalmente ese sentimiento se orienta a personas de su clan, lo que llegamos a llamar "afecto", "cariño" o "amor". Pero, otras veces, esa empatía se vuelca hacia personas externas a nuestro círculo. A veces el ser humano reacciona con solidaridad.
La mayoría de las veces, cuando escuchamos hablar del Islam, tendemos a asociarlo con actos terroristas o con mujeres maltratadas. Pero casi nadie se recuerda de que uno de los pilares del Islam es la limosna (en este caso, me dirá más de uno que el Catolicismo tiene el "ama a tu prójimo como a tí mismo", sin embargo, el mandato del Islam es más directo: AYUDA AL OTRO).
Venir de un país con una ecomonía inflacionaria te hace sentirte menos apegado al dinero; a fin de cuentas, el dinero en un país así "no vale nada". Ello hace que suela darse limosna de forma relativamente habitual.
Sin embargo, en Europa, el dinero vale. Vale hasta el último céntimo y hasta el último céntimo regateamos, cuidamos y gastamos en nosotros mismos o en nuestro círculo. Y le pasamos por encima al mendigo que pide, al niño que vende clínex o a la señora que tiene hambre y pide.
Realmente, nos quejamos de que el mundo es una mierda, pero ¿qué pasaría si un día, en vez de pasarle al lado a la señora, le preguntas si tiene hambre y la llevas a comerse un pincho de tortilla y una caña?. Ese día, esa señora habrá tenido una ingesta calórica de unas 550 calorías que no suele tener y, lo más importante, se habrá sentido bien. Así sea por un mísero minuto, se habrá sentido bien. ¿qué cuesta hacer eso? ¿3 €?
Ciertamente, muchas personas en Europa hacen caridad: Apadrinan a un niño llamado Mlundu, que vive en el Congo Belga y que, gracias a sus donaciones, recibe diariamente una ración de harina de pescado con avena para su sustento y, además, puede ir con el recibo de ello, una vez al año, a darse golpes de pecho ante el funcionario de la declaración de la renta; porque esa caridad desgrava... (Por favor, no se sientan audidos los padrinos que lo hacen de corazón y no se dan golpes de pecho ya que, gracias a ellos, muchos Mlundus pueden vivir; lo que critico es la filantropía rentable, no la filantropía en sí misma).
¿Cuántos de nosotros nos interesamos un poquito y de vez en cuando, por hacer que un extraño en necesidad se sienta mejor? ¿Cómo sería el mundo si, habitualmente, le comprásemos un par de bollos a los niños que piden en la calle, un bocata a la señora o, por qué no, una botella al viejo que se emborracha para no recordar que es viejo, que está solo en el mundo y, encima, en la puta calle, con frío, después de haber sido joven y no haber pensado que podría terminar así?
Se imaginan que todos hiciésemos eso, por una persona distinta, solamente una vez a la semana. Con el necesitado de turno, el que vemos casi todos los días.
Sería definitivamente un mundo mejor.
PD: Mi abuela paterna (gallega ella y, además por lo que recuerdo, súmamente dura, pero entrañable conmigo) a los 5 años me llevó a darle limosna a un mendigo en Mondoñedo. En aquel entonces le tenía pánico a los mendigos. Sin embargo, me arrastró hasta él y me hizo darle 20 Pesetas. Luego, se agachó a mi altura y, recuerdo que me dijo que nunca le negara limosna a nadie. Años después, mi padre me dijo que ella solía darle a cuántos le pedían y que decía "nunca niegues limosna al pobre que de puerta en puerta llama; él habrá de enseñarte el camino que habrás de seguir mañana". Probablemente fue eso lo que me dijo.